The Sinking City: La resurrección del horror pulp.
Hay un placer culpable que descubres cuando te bajas del barco de los lanzamientos y es volver a tus juegos de confort. Básicamente, disfrutar sin fecha límite de un maratón de tus sagas favoritas. Aunque en este caso me cuesta llamarlo saga, sí podríamos definirlo como un universo compartido. Diferentes juegos y desarrolladoras unidas por el ciclo de los Mitos de Cthulhu.
Comencé
volviendo de nuevo a esa joya de culto que se llama “Dark Corners of the
Earth”. Después limpié uno de esos eternos pendientes, la imperfecta pero
disfrutable revisión de “Alone in the Dark”. Y ahora, y lo que me motiva a
escribir estas líneas, ha caído “The Sinking City”. Ya lo disfruté en su
versión de PS4, pero el “Remastered” ha sido la excusa perfecta para volver a
investigar los misterios de Oakmont. Puede que haya ganado lucidez o perdido
cordura estos años, pero un juego que me resultó “cumplidor” en su momento, se
ha ganado un lugar en el podio de mis obras favoritas del horror cósmico a los
mandos.
Weird Tales 2.0: el Pulp toma los mandos.
La
salida de la revista Weird Tales en el año 1923 marcaría el nacimiento del
horror moderno. Llegaría el ocaso de los nobles y seres de ultratumba para dar
paso a los villanos con títulos universitarios y males ancestrales. Y de entre
toda esa gran galería de grandes talentos que pasó por la revista, mi autor
favorito siempre sería H.P. Lovecraft.
Antes de
hablar del juego, debemos puntualizar algo importante. El horror
cósmico no es exactamente lo mismo que citar la obra del maestro de Providence.
El mismo
se inspira en otros trabajos, como El Rey Amarillo de Robert W.
Chambers, que en su momento no formaban parte de su ciclo. O
incluso autores
ahora mismo olvidados como Seabury Quinn y su saga detectivesca de Jules de
Grandin forman
sus propias mitologías.
| "The Sinking City se ambienta en el marco temporal de las primeras publicaciones de Weird Tales" |
Por eso
mismo, no
todo el horror cósmico que encontramos en los videojuegos viene de su obra.
Dead Space se
inspira, pero los necromorfos y la Iglesia de la Uniólogia van por otro camino.
Alan Wake bebe muchísimo de Stephen King, que a su vez toma mucho de los
conceptos de Lovecraft, creando un nexo común entre obras. Pero para mí, el videojuego
perfecto para ilustrarlo sería Bloodborne. Nos encontramos un
claro homenaje a todo su trabajo, con guiños y referencias reconocibles, pero
que a su vez crea un universo con voz propia.
Desgraciadamente,
los
juegos basados íntegramente en los mitos no tienen el listón muy alto.
Han pasado veinte años del genial “Dark Corners of the Earth” y, aunque su historia es
perfecta, su jugabilidad ya no acompaña. Y sí, en este tiempo han
surgido propuestas interesantes que no llegan a ser ese título definitivo.
Tal vez por eso esta vuelta a “The Sinking City” me está redescubriendo facetas
suyas que no aprecié en su momento.
Heredero de los mitos.
Como fan
incondicional de la ambientación de este "The Sinking City", me viene
a la mente una frase que acuñó Lovecraft: «Que no está muerto lo que puede yacer eternamente».
Frase profética que ya nos
adelantaba que su desaparición no sería el final de su obra.
Más allá de su muerte, otros autores
mantuvieron el legado, ampliando el universo. Y no solo
manteniendo viva la obra, sino dando nuevos matices y actualizando su trabajo a
tiempos más modernos. Pero hay
uno entre todos esos seguidores que sería clave para el argumento y desarrollo
de este videojuego. Hablo sin duda de Brian Lumley.
| "El detective Reed luciendo el atuendo de hombre de ciencia, guiño al célebre relato llamado Herbert West, reanimador " |
En su ciclo de novelas ambientadas en los Mitos, conoceremos las aventuras de Titus Crow, un detective de lo paranormal con sexto sentido para lo arcano. La diferencia más notable respecto a los personajes más clásicos es que nuestro detective es capaz de enfrentarse al horror. Al usar armas de fuego y objetos arcanos contra las sectas chthonianas, establece un tono que sería el ADN del futuro género “survival horror”.
| "La lancha será fundamental para desplazarnos por las zonas inundadas" |
Elemental, querido Lovecraft.
Frogwares es
un estudio
de desarrollo ucraniano nacido en el año 2000 que se ha
centrado en crear videojuegos basados en autores clásicos. En
sus títulos se han explorado las historias de Bram Stoker, Julio Verne o Arthur
Conan Doyle. De hecho, fueron las historias que adaptaban y expandían las aventuras de
Sherlock Holmes las que llamaron la atención de los jugadores.
La relación
con el estudio y Lovecraft nacería en 2006 con “Sherlock Holmes: “The Awakened”: Una
aventura, que cuenta con un remake del año 2021, donde el detective
más famoso del mundo impidió la resurrección del mismísimo Cthulhu.
Con “The
sinking city”, aunque cambiamos de tercio, mantenemos
una estructura central basada en la investigación. Tendremos
que examinar bien los escenarios del crimen, reunir pistas y cotejar esa
información con los archivos de los diferentes servicios públicos de Oakmont.
Si hacemos bien nuestro trabajo, obtendremos nuevas direcciones que explorar y pistas que cambien
drásticamente el desenlace de los casos. La información es
poder, pero también lo es una buena escopeta de cañones recortados. Cuando el
diálogo no es una opción, podremos recurrir al combate, algo tosco pero funcional para
salir del paso. Y conviene hacerlo con rapidez, porque verse
expuesto a horrores primordiales tiene su coste en cordura.
| "La talasofobia no viene nada bien para mantener estables los niveles de cordura" |
Es muy adictivo explorar la ciudad recopilando datos y haciendo deducciones. Da un motivo de peso para moverte a pie o en lancha buscando nuevas misiones y secretos que descubrir. En cierta macabra manera, se ha convertido en uno de esos llamados “cozy games” para mí. Seguramente, por sus limitaciones de la versión nativa de PS4, plataforma donde lo disfruté, no me llamó la atención tanto como debiera. Tengo que reconocer que el “Remastered” del 2025 le ha pegado el lavado de cara necesario para volverme a atrapar y esta vez sí que conectar conmigo.
En los límites de lo real.
Si
hay un dato sobre videojuegos que se repite hasta la saciedad a la hora de
hablar de ellos, es la anécdota de la niebla de “Silent Hill”. Es
fascinante cómo una limitación técnica creó uno de los pilares de una saga mítica
del terror psicológico. Aquí no estamos jugando a ese nivel, pero sí que es
cierto que hay
carencias que aportan, creando una sensación de irrealidad.
Oakmont es un escenario grande y detallado
cortado por el mismo patrón que la mítica Innsmouth. Sería el escenario
perfecto para llenarlo de coleccionables y actividades que llenarían el mapa de
símbolos que completar. Para desgracia de los completistas, es parco en misiones y
actividades. Es una ciudad vacía con NPCs huraños
con los que no podremos interactuar más allá de lo estipulado en la trama.
Y si fuera cualquier otra ambientación, no sería algo de lo que sacar pecho,
pero estamos
hablando del ciclo de los mitos de Cthulhu.
| "La ambientación es como traer a la vida los viejos relatos de Arkham House" |
Narrativas donde los personajes se ven abandonados a la soledad en ciudades decadentes donde sus mismos habitantes son fuente de incomodidad y amenaza. Extranjeros que no forman parte de la comunidad y vienen a robar los secretos que tanto han guardado durante eones. Y para reforzar ese aire onírico de Oakmont, veremos zonas de la ciudad cerradas por muros de edificios imposibles.
Según
avancemos con los casos y descubramos nuevos escenarios, comenzaremos a ver un
patrón muy reconocible. Hay muy poca variedad de interiores y prácticamente estamos
visitando los mismos edificios una y otra vez. Algo similar
sucedió con “Dragon
Age 2” y sus mazmorras invertidas, pero a diferencia del juego de Bioware,
aquí toma un giro más oscuro. La sensación de déjà vu y sentir que
estamos atrapados en un sueño nos hará replantearnos si realmente no estamos
viendo una fantasía.
| "Los habitantes de Oakmont siempre nos verán como un extraño y apenas interactuarán con nosotros" |
Y es una sensación que remata el clima y los ciclos de día y noche. Tan acelerados que ya no sabes cuánto tiempo has pasado realmente en la zona de investigación. Con todo esto no estoy defendiendo unas carencias técnicas, sino cómo se amoldan a lo que busca transmitirnos con la experiencia.
Una experiencia completa.
La verdadera zona de confort para el jugador que busca
experiencias con carácter son los llamados “Doble A”. Más ambiciosos que un
indie, pero sin los presupuestos astronómicos de los grandes títulos del
panorama actual. Juegos como este, “The Sinking City”, son de esos de
los que podemos decir que consiguen hacer bien todo lo que se proponen. Y
está claro que lo resuelven con alguna carencia de por medio, pero sin
perder la esencia en el intento. A título personal, prefiero mil veces un
juego con personalidad a uno más pulido. Siempre hay tiempo para arreglar las
cosas o actualizarse, como esta edición remasterizada. Es un título que
recomiendo a todos aquellos a los que les gustan los juegos de investigación.
De esos de tomarse su tiempo para avanzar y no perderse nada. La
violencia está ahí, pero los combates se pueden resolver con cierta soltura. No
es un Silent Hill ni un Resident Evil; es más horror que terror.
Lo que sí es cierto es que si te gustan los videojuegos y te dices fan de la
obra de H.P. Lovecraft y aquellos que continuaron su legado… estas ante un
título que no puede faltar en tu colección. Tal vez no sea la obra
definitiva, pero Frogwares va por muy buen camino. Veremos cómo resuelven
su secuela.
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